viernes, 4 de noviembre de 2016

La Universidad Nacional de Cartagena, habia advertido de la presencia de mercurio en los peces.

Lmc Ingeniería Alimentos

Compartimos el artículo denominado "Hallan altos niveles de mercurio en atún enlatado" 
Foto: Revista Semana
Por: Carlota Loaiza Cadavid, Unimedios

Una investigación de la UN en convenio con la Universidad de Cartagena halló muestras de atún enlatado con niveles de concentración de mercurio que superan los permitidos por las entidades sanitarias. La contaminación de los ecosistemas donde se reproducen los peces, por actividades como la minería, es la principal causa.

El pescado es la base de la alimentación de miles de personas en el mundo, pues es fuente considerable de proteínas, ácidos grasos y vitamina D y hace un aporte relativamente bajo de colesterol.

Pero ciertas especies marinas contienen concentraciones de mercurio orgánico (metilmercurio) suficientes como para ser consideradas nocivas para la salud si son consumidas en grandes cantidades. La acumulación de este compuesto neurotóxico varía dependiendo de la especie, el tamaño, la posición en la cadena alimenticia y la localización de su hábitat con respecto a las fuentes de contaminación.
Uno de los peces más comercializados, por su conservación, disponibilidad, sabor y beneficios para la salud, es el atún. Sin embargo, las acciones antropogénicas (alteraciones que hace el hombre del ambiente) han hecho que tenga que consumirse con más cuidado.
Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia en convenio con la Universidad de Cartagena, titulada “Evaluación de la concentración de mercurio en diversas marcas de atún enlatado comercializadas en la ciudad de Cartagena de Indias”, se enfocó en analizar 41 muestras de cuatro marcas comerciales para determinar cuánto tenían en total.
Su autor, Juan Manuel Sánchez Londoño, magíster en Toxicología de la Facultad de Medicina de la UN en Bogotá, halló que el 34% de las muestras excedió el límite máximo establecido por la legislación colombiana: 1,0 partes por millón (ppm); y que el 59% sobrepasó los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud: 0,5 ppm.
Los resultados sugieren que su consumo en Cartagena representa un riesgo moderado para la población en términos de exposición a este metal. 
Riesgo para el consumidor 
En los últimos años, los colombianos han incrementado el consumo de atún enlatado por sus cualidades nutricionales. Según cifras de Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en el país se venden cerca de 93,6 millones de latas, de las cuales el 77% es abastecido por la industria nacional.
Aunque la indagación no revela las marcas inspeccionadas, deja en evidencia que, de las cuatro, solo la importada cumple con los estándares sugeridos por las normas; mientras que las tres nacionales exceden hasta en un 50% el nivel máximo permitido.
Así lo demostró el estudio de doce latas adquiridas en supermercados de Cartagena que fueron llevadas al laboratorio de análisis fisicoquímico del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) en Bogotá.
Allí cada lata fue drenada y las muestras homogenizadas (trituradas en mortero de porcelana). Se depositaron en unas celdas de cuarzo en las cuales se desintegraron, por efecto térmico, para ser estudiadas químicamente. Los resultados obtenidos para cada muestra, por duplicado, fueron promediados para obtener una conclusión definitiva: más mercurio del recomendado.
El profesor Jairo Téllez Mosquera, coordinador académico de la Maestría en Toxicología de la UN, explica que, cuando se produce una contaminación de aguas dulces o saladas por mercurio elemental (metálico o inorgánico), este, por ser un metal más pesado que el agua, se sedimenta en el lecho acuático. Allí, ciertas bacterias especializadas lo transforman en mercurio orgánico (metilmercurio), que se incorpora a la cadena trófica a través del fitoplancton y de las diferentes especies de peces que se alimentan de él.
Así, añade que “los más propensos a la exposición son, en general, los grupos de pescadores y sus familias y las personas residentes en riberas de ríos, lagos o lagunas o en zonas costeras de mares, que tienen el pescado como base de su alimentación”.
“Poblaciones con un estatus económico y educacional alto están en riesgo moderado, pues no limitan sus gastos ni son detenidos por el elevado precio de determinados productos considerados gourmet. Además, tienden a ingerir grandes porciones de proteína que, por lo general, provienen del pescado, con preferencia hacia aquellas especies que pertenecen al grupo de grandes predadores (pez espada, lubina, caballa), dentro del cual se encuentra el atún”, afirma el investigador Sánchez.
Un grupo aún más sensible lo conforman las mujeres en regímenes dietéticos que lo incluyen como alimento central; así como personas que buscan beneficios cardiovasculares y mujeres en edad fértil, embarazadas, lactantes y niños pequeños. En estos últimos, la situación es crítica porque los reportes indican que el metilmercurio interfiere en el normal desarrollo del cerebro de los bebés. 
Efectos en la salud 
El magíster asegura que si un niño de 25 kilogramos ingiriera una ración diaria de 100 gramos, con valores del metal como los hallados en las muestras estudiadas (2,59 ppm), solo bastarían 54 días para que empezara a presentar efectos nocivos.
De hecho, el estudio reveló que quienes lo comen con regularidad han reportado efectos adversos a nivel neurológico y de comportamiento.
“Concentraciones muy altas en el organismo humano afectan el sistema nervioso central. La transmisión también se puede dar de madre a hijo en las embarazadas, pues el metal atraviesa la barrera feto-placentaria e intoxica al feto de forma grave”, puntualiza el profesor Téllez.
Y precisa: “Se produce una lesión severa del sistema nervioso central caracterizada por convulsiones, temblores involuntarios y trastornos motores y sensitivos. En otros casos, hay alteración de la posición erecta y de la marcha. En general, esta intoxicación deja secuelas que pueden derivar en la muerte del recién nacido o en una pésima calidad de vida en quienes sobreviven”. 
Problema de salud pública 
Según Sánchez, en Colombia la mayor parte de los estudios sobre los niveles de mercurio en peces se han llevado a cabo en especies dulceacuícolas (de río) y en las relacionadas con la pesca local (específicamente en la bahía de Cartagena).
Jesús Oliveros, director de la Maestría en Toxicología de la Universidad de Cartagena y director del trabajo de Sánchez, señala que un caso especial es el de los municipios de La Raya, Montecristo y Achí, ubicados en la costa Caribe y bañados por el río Cauca.
Sus habitantes obtienen el sustento de la explotación artesanal de oro, en la cual se usa este elemento, lo que ha ocasionado una degradación aguda de las aguas por más de dos décadas.
Los expertos resaltan que la intoxicación con mercurio por consumo de atún es parte de un gran problema de salud pública que debe ser atendido por las autoridades y conocido por la opinión pública, a fin de que se ejecuten políticas de control certeras.



Edición:

miércoles, 19 de octubre de 2016

Colorantes: Caramelo de Pepsi y Coca

Lmc Ingeniería Alimentos
Coca-Cola y Pepsi anunciaron que cambiarán las fórmulas de sus bebidas gaseosas en Estados Unidos para evitar tener que colocar en sus productos una advertencia de riesgo de cáncer. La medida surge después de que el estado de California incluyera en su lista de agentes cancerígenos un colorante de caramelo utilizado en estas bebidas. Se trata del 4-metilimidazol (4-MEI), un compuesto químico que se forma al obtener la coloración artificial marrón de las bebidas de cola.



Según las nuevas regulaciones de California, todos los productos alimenticios que contengan esta sustancia deben llevar un etiquetado que advierta de su riesgo de cáncer.Pero ambas empresas decidieron reducir los niveles de 4-MEI en sus gaseosas para evitar esta medida. Y el cambio, dicen, se llevará a cabo a nivel nacional.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Capacitaciones

Lmc Ingeniería Alimentos
CAPACITACIONES EN TECNOLOGIAS DE LACTEOS, FRUVER Y CARNES. Composición de los productos, requisitos de calidad fisicoquímicas, procesos tecnológicos de elaboración, materias primas e insumos, equipos requeridos diseño de planta para cada una de las tecnologías. Nota: "Aplican Condiciones y restricciones para algunos de nuestros servicios”, Cualquier inquietud la pueden hacer llegar al correo Electrónico: info@cursosdemanipulaciondealimentos.com

(Imagen de: Wikipedia Commons)

martes, 3 de mayo de 2016

La FDA aprueba la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico.

Lmc Ingeniería Alimentos
Imagen Tomada de: Wikipedia.org
El día de hoy, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la fortificación de la harina para masa de maíz (también conocida como harina de maíz nixtamalizado) con ácido fólico. La aprobación permite a los fabricantes añadir voluntariamente hasta 0.7 miligramos de ácido fólico por libra (454 g) de harina para masa de maíz, en acorde con los niveles de ciertos otros cereales enriquecidos.
El ácido fólico, una forma sintética del folato, es una vitamina B cuyo consumo por parte de las mujeres embarazadas puede ayudar a prevenir defectos del tubo neural, los cuales son malformaciones congénitas que afectan el cerebro, la columna vertebral y la médula espinal. Las mujeres embarazadas que tienen una deficiencia de folato corren un mayor riesgo de dar a luz bebés con defectos del tubo neural.
La harina para masa de maíz se produce cociendo el maíz en cal (un álcali), para luego molerlo. La harina de maíz es un alimento básico de muchos latinoamericanos, entre ellos los de ascendencia mexicana y centroamericana en los Estados Unidos. Puede usarse para cocinar alimentos tales como tortillas, totopos, tamales, tostadas y frituras de maíz.
Imagen Tomado: Wikipedia.org
En la actualidad, los fabricantes pueden usar ácido fólico como un ingrediente opcional —en los niveles especificados— de cereales para el desayuno y algunos otros productos comestibles, tales como la leche de fórmula para bebés y los alimentos de formulación médica, de modo que las personas consuman fácilmente suficiente ácido fólico en su dieta. Además, el ácido fólico debe añadirse a ciertos cereales enriquecidos o a productos hechos a base de ellos, tales como panes, bollos, fideos y pastas. La Fundación March of Dimes y la Academia Americana de Pediatría, entre otras organizaciones, presentaron una petición para la aprobación de un aditivo alimentario en 2012, solicitando la ampliación del fortalecimiento voluntario de la harina de maíz para aumentar la ingesta de ácido fólico en las mujeres estadounidenses en edad de procrear que de manera regular consumen productos a base de harina de maíz como un alimento básico de su dieta.  
“El consumo creciente de ácido fólico en la harina enriquecida ha sido útil para reducir la incidencia de defectos del tubo neural en la población en general”, afirmó la Dra. Susan Mayne, PhD, directora del Centro para la Seguridad de los Alimentos y la Nutrición Aplicada de la FDA. “Nuestros análisis indican que la adición de ácido fólico a la harina de maíz ayudará a aumentar el consumo de ácido fólico en las mujeres que consumen esta harina como un alimento básico de su dieta”.
La FDA puede aprobar el uso de un aditivo alimentario únicamente después de realizar una evaluación científica de seguridad de la información proporcionada en la petición, a fin de asegurarse de que el aditivo sea inocuo o seguro para la población en general. En cuanto al ácido fólico, la FDA evaluó la exposición alimentaria esperada en los seres humanos, los datos toxicológicos y otra información pertinente, incluyendo si el ácido fólico permanecía o no estable en la harina de maíz.
La FDA colaboró con los peticionarios a todo lo largo del proceso de evaluación con el propósito de obtener los datos necesarios para responder a las interrogantes de seguridad lo más pronto posible. Con sustento en esos datos, la FDA llegó a la conclusión de que la adición de ácido fólico solicitada para la harina de maíz a un nivel no superior a los 0.7 mg de ácido fólico por libra (454 g) de harina es segura.
Los cálculos de la FDA y de los peticionarios sobre la exposición indican que la adición del ácido fólico podría aumentar el consumo de esta vitamina entre quienes consumen regularmente productos hechos a base de harina de maíz, entre ellas muchas mujeres latinas. Los peticionarios sostienen que un aumento en el consumo de ácido fólico reducirá el riesgo de los nacimientos con defectos del tubo neural entre este grupo. La FDA no se apoyó en la posibilidad de reducir este riesgo para aprobar el uso propuesto del ácido fólico, sino más bien en una evaluación de su inocuidad o seguridad.
Los fabricantes pueden iniciar la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico voluntariamente para el 15 de abril de 2016. Los consumidores que deseen adquirir productos hechos a base de harina de maíz fortificada con ácido fólico deben buscar esta vitamina en la lista de ingredientes.

Tomado de: U.S. Food and Drug Administration
10903 New Hampshire Avenue
Silver Spring, MD 20993
1-888-INFO-FDA (1-888-463-6332)